Dr. Jesus Reyes Zamorano, Cirugía del Aparato Digestivo y Laparoscopía Pagina Principal Mapa del Sitio Pacientes
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Enfermedad Ácido Péptica.
Gastritis, duodenitis, úlceras y Helicobacter Pylorii.




1. ¿Qué es la gastritis y la duodenitis?
2. ¿Cuál son las úlceras?
3. ¿Cuáles son las causas?
4. ¿Qué es el Helicobacter Pylorii?
5. ¿Cuáles son los síntomas?
6. ¿Con qué frecuencia se presentan?
7. ¿Cuáles son las complicaciones?
8. ¿Cómo reconocer una urgencia?
9. ¿Cómo se diagnostica?
10. ¿Cómo se trata?
11. ¿Cómo puedo prevenir esta enfermedad?
12. ¿Qué debo hacer si estoy embarazada o lactando?

 

1. ¿Qué es la gastritis y la duodenitis?

Es la inflamación por irritación y erosión del recubrimiento interno (mucosa) del estomago (gastritis) o duodeno (duodenitis). El duodeno es la primera parte del intestino delgado que conecta con el estomago. La enfermedad puede ser aguda (de aparición súbita) o crónica (de aparición gradual).

 

2. ¿Qué son las úlceras?

Las úlceras con cráteres o erosiones en el revestimiento del estomago (úlcera gástrica) o del duodeno (úlcera duodenal). La úlcera gástrica y la duodenal se conocen como ulceras pepticas.

 

3. ¿Cuáles son las causas?

El estomago produce normalmente una cantidad de ácido necesario para la digestión de los alimentos. Con el fin de que estos ácidos no dañen nuestros propios tejidos el estomago y duodeno cuentan con mecanismos de defensa que nos protegen de la autodigestión, como lo es la formación de moco para neutralizar el ácido y varios otros en su mucosa. Debe existir entonces un equilibrio entre la producción de ácido y los mecanismos de protección de la mucosa y el duodeno. Si el equilibrio se pierde por que aumenta la producción de ácido (hipersecreción ácida) o por que disminuyen los mecanismos de protección se da entonces la irritación e inflamación del estomago y duodeno que progresan y se intensifican hasta formar erosiones y úlceras. Si el orificio ulceroso se profundiza puede atravesar todas las capas del estomago causando perforación con salida del contenido ácido y alimenticio a la cavidad abdominal (peritonitis), lo cual se considera una urgencia quirúrgica.

Hay personas que tienen tendencia a la hipersecreción ácida, que se relaciona más con las úlceras duodenales, y hay situaciones en las que predomina la disminución en los mecanismos de protección, lo cual se observa más en las ulceras gástricas. Algunos factores que alterna este equilibrio son: malos hábitos alimenticios, una mala dieta, consumo de alimentos irritantes conocidos como secretagogos (aumentan la producción de ácido), alcohol, tabaco, el estrés (que también causa hipersecreción ácida), infecciones, la presencia de helicobacter pylorii, el reflujo biliar al estomago, medicamentos (como la aspirina y otros antiinflamatorios como el naproxeno y el diclofenaco), ingestión de sustancias corrosivas o cáusticas (sustancias toxicas) y la presencia de enfermedades crónicas como el reumatismo, diabetes o hipertensión (en gran medida por la necesidad del uso crónico de medicamentos).

Puede encontrarse a veces el antecedente familiar por lo que la tendencia a la hipersecreción ácida puede tener bases genéticas también.

Las gastritis por reflujo biliar al estomago se observan muchas veces asociadas a enfermedades de la vesícula biliar. La irritación se da por la presencia de bilis (la cual es alcalina) en el estomago. Esta es una gastritis alcalina y el tratamiento varia con respecto al de las gastritis acidas.

 

4. ¿Qué es el Helicobacter Pylorii?

Es una bacteria muy común que puede transmitirse de persona en persona y se encuentra en muchos casos de gastritis, duodenitis y en 9 de cada 10 ulceras duodenales. Se ha encontrado en algunos vegetales como la lechuga. Es un bacilo que tiene la forma de un sacacorchos y que necesita de un medio ácido para sobrevivir. Una vez presente en el estomago y duodeno debilita la mucosa y sus mecanismos de protección, degrada el moco y aumenta la producción de ácido. También se le ha encontrado relación con el cáncer.

 

5. ¿Cuáles son los síntomas?

Dolor ardoroso o quemante, agruras (sensación de ácidez o quemante), indigestión, inflamación y distensión abdominal, pérdida de apetito (gastritis o úlcera gástrica) o sensación de vacío y hambre (en duodenitis y úlcera duodenal) , eructos, hipo, nauseas, salivación excesiva, vómitos que en los casos más graves pueden ser con sangre y evacuaciones negras (melena) por sangre digerida. Los síntomas son más intensos por la mañana, se exacerban con los periodos de ayuno y disminuyen con los alimentos. Incluso puede haber la necesidad de estar comiendo algo para aliviarlos. Sin embargo, en el caso de las ulceras gástricas el dolor puede ser más intenso con los alimentos y calmarse con el ayuno y es más intenso por la tarde o noche.

 

6. ¿Con qué frecuencia se presentan?

La gastritis es una enfermedad bastante frecuente en nuestro medio ya que llevamos una dieta rica en irritantes y en las grandes ciudades por el estilo de vida y el estrés la frecuencia aumenta aún más. Con la edad aumenta la frecuencia aunque cada vez tiende a observarse más en personas jóvenes en edad productiva y la presentación en hombres y mujeres se ha igualado. La úlcera duodenal es 4 veces más frecuente que la gástrica y tiende a presentarse más en pacientes adultos jóvenes, mientras que la gástrica suele presentarse después de los 60 años.

 

7. ¿Cuáles son las complicaciones?

Son principalmente 2: El sangrado y la perforación. Ambas representan una urgencia y requieren atención hospitalaria, y puede requerirse cirugía. Tanto las gastritis como las ulceras pueden sangrar por erosión de vasos sanguíneos y las úlceras pueden crecer erosionando todas las capas de la pared del estomago y duodeno y perforarse. El sangrado es una complicación poco frecuente pero puede ser agudo y masivo y poner en riesgo la vida. El sangrado puede ser también crónico, es decir en cantidades microscópicas imperceptible, y causar anemia crónica. La perforación causa salida del contenido gástrico y ácido causando peritonitis, lo cual es una urgencia quirúrgica.

Otra complicación observada con menos frecuencia es la obstrucción. Debido a una inflamación crónica y cicatrización de lesiones recurrentes la salida del estomago se obstruye. Esto provoca retención del alimento en el estomago, regurgitación, vomito de difícil control, intolerancia a los alimentos y perdida de peso.

Si la inflamación es crónica puede incrementarse el riesgo de cáncer gástrico, el cual se presenta exactamente con los mismos síntomas de una gastritis o úlcera, se agrega perdida de peso. Otras enfermedades del esófago, páncreas, vesícula y colon pueden dar los mismos síntomas y confundirse. Por esto es importante evitar la automedicación (que enmascara los síntomas y evita el diagnostico oportuno) y acudir con su médico para el diagnóstico y tratamiento adecuados.

 

8. ¿Cómo reconocer una urgencia?

Los síntomas que pueden indicar estas complicaciones y que deben generar alarma son: vomito con sangre, evacuación de heces negras (por sangre digerida), dolor intenso y taladrante en la boca del estomago que no disminuye, rigidez abdominal, vomito persistente, perdida del conocimiento, desmayos, sudoraciones, fiebre, escalofríos y ataque al estado general. La presencia de cualquiera de estos síntomas debe hacerlo buscar atención médica inmediata.

 

9. ¿Cómo se diagnostica?

Su medico determinara con el examen físico y la historia clínica si es necesario realizar algunos estudios para corroborar el diagnóstico y conocer la causa de sus molestias. El estudio de mayor utilidad es la panendoscopia, realizada por un gastroenterólogo endoscopista bajo sedación y que consiste en la introducción por la boca de un tubo flexible con una cámara en la punta que permite visualizar su esófago, estomago y duodeno. Permite también tomar biopsias, es decir, muestras de tejido para su análisis y diagnóstico.

Otros estudios de utilidad que pueden solicitarse en algunos casos son la serie esofagogastrouodenal (SEGD), prueba de aliento para detectar helicobacter pylorii, biometría hemática para determinar si existe anemia y prueba de sangre oculta en las heces. La SEGD es un estudio radiológico que consiste en la ingestión de un liquido con bario para pintar esófago, estomago y duodeno y tomar una radiografía que permite visualizar estas áreas.

 

10. ¿Cómo se trata?

Es muy importante evitar la automedicación. Sólo el médico podrá indicarle el tratamiento según la gravedad de su enfermedad. La automedicación en estas enfermedades es muy frecuente ya que el paciente al sentir alivio con antiácidos se hace dependiente de estos medicamentos y se hace el mal hábito de tomarlos cada vez que siente una agrura incluso por años. Esto debe evitarse y puede ser peligroso pues lo único que se logra es enmascarar los síntomas sin corregir la causa y puede retrasar el diagnóstico de enfermedades serias y más graves como el cáncer, el cual puede dar los mismos síntomas que la gastritis. Las úlceras pépticas tienden a recurrir si no se tratan o si no se siguen al pie de la letra las indicaciones medicas y la persistencia y cronicidad de las ulceras puede generar cáncer, más aún si se asocian con H. pylorii.

El tratamiento es principalmente médico y consiste en seguir algunas recomendaciones de hábitos alimenticios y cambo en estilos de vida y una dieta, además del uso de medicamentos. Deberá seguir al pie de la letra las indicaciones de su gastroenterólogo y llevar los medicamentos a la dosis y por el tiempo especificado. Esto implica disciplina y cierto esfuerzo pero si lo hace en forma correcta podrá deshacerse de la enfermedad para siempre.

Los medicamentos utilizados lo que hacen es bloquear la producción de ácido en el estomago. Los más avanzados de este tipo son los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, rabeprazol, pantoprazol, etc.). Deben usarse bajo prescripción médica y seguir un ciclo de tratamiento de varias semanas según el caso. Al bloquear la producción de ácido los síntomas desaparecen y las lesiones por gastritis y duodenitis y las ulceras tienden a cicatrizar. Otros medicamentos utilizados son los bloqueadores H2 (como la ranitidina) que disminuyen también la producción de acido por otros mecanismos, geles, tabletas y suspensiones de aluminio, magnesio o bismuto que se utilizan como buffers (neutralizan el acido), sucralfato (sobretodo en gastritis alcalina) y procinéticos (como la domperidona, la metoclopramida y la cisaprida) que mejoran el movimiento y vaciamiento gástrico lo cual barre el ácido y disminuye el tiempo de contacto del ácido en el estomago.

En los casos relacionados con Helicobacter pylorii se indicaran además antibióticos específicos para erradicar la bacteria.

Si tiene la necesidad de utilizar medicamentos (sobretodo aspirina y antiinflamatorios) a largo plazo por alguna enfermedad crónica debe llevar además una protección gástrica adecuada que le será indicada por su gastroenterólogo.

Ver recomendaciones y dieta para enfermedad ácido péptica

La cirugía es rara vez requerida en estas enfermedades ya que el tratamiento médico soluciona el 80-90% de los casos. Estará indicada en los casos que no respondan al tratamiento médico, cuando hay persistencia de úlceras (como en el caso de pacientes con enfermedades crónicas que requieren el uso de medicamentos a largo plazo que no pueden suspender), cuando hay cáncer o cuando se presentan complicaciones. La cirugía puede ser de urgencia o electiva. Cuando es de urgencia es por alguna complicación que pone en peligro la vida. La cirugía de urgencia es un procedimiento mayor que esta asociado con altos índices de riesgo y complicaciones propias tanto de la enfermedad como del procedimiento en si.

En el caso del sangrado la endoscopia es la primera opción y es de gran utilidad ya que permite coagular los vasos sanguíneos sangrantes y puede evitar la cirugía. Si no se puede cohibir el sangrado, si el paciente esta en muy malas condiciones por la hemorragia o si el sangrado ha recurrido en varios episodios se prefiere la cirugía.

En el caso de una perforación o e los que hay obstrucción se requiere cirugía.

Hay varias modalidades de tratamiento quirúrgico y su elección depende de la edad del paciente, sus condiciones generales y la localización y tipo de úlcera. Pueden ser convencional y laparoscopica en algunos casos. Pueden realizarse vagotomías de diversos tipos (se cortan los nervios responsables de la producción de ácido), resecciones gástricas, reconstrucciones digestivas, procedimientos de drenaje (para mejorar el vaciamiento del estomago), sellado de úlceras perforado (corrige la urgencia pero a veces requerirán una segunda cirugía para corrección de la enfermedad) y lavados y drenajes de la cavidad cuando hay peritonitis.

Ver cirugías

Caso clinico. Ulcera duodenal perforada

11. ¿Cómo puedo prevenir esta enfermedad?

Llevando un estilo de vida con buenos hábitos alimenticios, evitando alimentos irritantes, alcohol, tabaco y medicamentos como la aspirina y otros antiinflamatorios (deben tomarse solo bajo prescripción médica).

Ver recomendaciones y dieta.

 

  12. ¿Qué debo hacer si estoy embarazada o lactando?

Además de su ginecólogo deberá visitar un gastroenterólogo si padece cualquiera de estos síntomas. El embarazo es una condición que puede exacerbar estas molestias en forma progresiva, sobretodo si ya se padecían desde antes de iniciado el embarazo y debe llevarse un adecuado control ya que de presentarse complicaciones en estas condiciones pueden ser devastadoras. Se recure principalmente a las medidas dietéticas y recomendaciones generales que incluyen modificación de hábitos alimenticios y estilo de vida. Pueden utilizarse algunos medicamentos y su médico le indicara cuales son los más seguros para usted y su bebé dependiendo de la etapa de su embarazo.

 

 
 


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